Posts Tagged ‘guerra civil’

Un detritus de ser humano

8 agosto, 2015

Donde_Estan_ChileHa muerto Manuel Contreras a los 86 años. En su cama, igual que don Augusto Pinochet, su jefe, otro carnicero abominable… No se sabe cuántos chilenos murieron torturados a cuenta de este detritus de ser humano, como todos los de su calaña… Los de su calaña son esos que buscan excusas morales para exterminar a sus compatriotas (sin remordimientos, con eficacia militar, profesionalmente) en nombre de su propia patria, como si la patria fuese únicamente lo que ellos piensan que debe ser. Y lo hacen escudados en la fuerza bruta de las armas, sin las cuales son apenas unos ridículos remedos de oligofrénicos con gorrita de plato…

en España sabemos mucho de estos comportamientos. Los tenemos cada vez que una guerra civil se enseñorea del suelo patrio. Con el problema añadido de que en nuestra última Guerra Civil —la del Caudillo Franco, digo— todos nuestros detritus humanos que cometieron atrocidades en nombre de Su Patria (detuvieron a gente inocente, los torturaron, los fusilaron y los hicieron desaparecer en centenares de fosas comunes) nunca han sido juzgados. Todos ellos, después de demostrar su entusiasmo y/o complicidad con la masacre juraron la adhesión inquebrantable al Caudillo y al Movimiento Nacional… Todos ellos, aunque fuesen torturadores de camisa azul, fueron hombres de misa dominical (incluso diaria) y abuelos bonachones de bigotito blanco… Todos ellos murieron en su cama, como ayer Manuel Contreras y, como en su día, el propio Caudillo Franco por la Gracia de Dios… (Gracioso estaba Dios ese día)

Cuando Franco murió servidor tenía 23 años, y lo recuerdo muy bien. El grito en la calle, en las fábricas (aún existían fábricas) y en las aulas era unánime:Amnistía y Libertad. Eran las dos premisas indispensables para empezar a reconstruir la convivencia democrática. Amnistía para los presos políticos de la dictadura y libertad para todos los partidos políticos. Pero en la malhadada Ley de Amnistía de 1977 nos colaron solapadamente una Ley de Punto Final para los crímenes de la Guerra Civil y del Franquismo. La Transición Española les regaló a estos criminales de misa dominical un retiro dorado y plácido.

Buena parte de la derecha española es heredera ideológica directa del fascismo que ahogó España en uno de los periodos más negros de su historia. Y ahí siguen, gobernando, manteniendo los símbolos de la victoria fascista, negando los derechos humanos de los desaparecidos en las cunetas de media España y, sobre todo, trabando cualquier reconocimiento de los crímenes del Régimen.

Fosa_Estepar_BurgosFosa común en Estépar, Burgos.

Sí… existen en España herederos ideológicos de esa escoria humana, capaces de torturar y asesinar en nombre de su patria. Se les conoce, se les ve venir…

Pero más estupor me produce las generaciones nacidas en esta democracia formal… Pareciera que no han estudiado la historia del siglo XX (y posiblemente no lo hayan hecho) Son ciudadanos que no reconocen alevosía en los símbolos fascistas que aún permanecen en nuestras calles. Para ellos forman parte de su niñez. Siempre han estado ahí y no les molesta. Es parte de la historia, y la historia es la que es, y al que no le guste que se joda… Para ellos carece de importancia que un crimen contra la humanidad permanezca impune delante de sus propias narices. Para ellos hay que mirar p’alante de una jodida vez, y dejarse de tanta guerra civil. Y hasta definir un talante como propio de fascistas es utilizar un lenguaje obsoleto. Es decir, ¡calificar a alguien de fascista es un insulto innecesario porque desacredita al que lo recibe…!

Pues claro, hijo mío. Pues claro.

P.D. A modo de ejemplo: http://www.publico.es/politica/exalcalde-mallorquin-del-pp-cuelga.html

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Un capítulo complejo

15 abril, 2015

El Cementerio de los Soldados

Publicado en El Castillo de San Fernando el 14 de Abril de 2015.

Llevo algunos meses recuperando datos históricos sobre un viejo cementerio militar. No sé qué pasará finalmente con toda la información que llevo recuperada, pero si algún día soy capaz de darle forma de libro comenzará así:

«Hay en San Fernando, a orillas de la Bahía de Cádiz, muy cerca de la llamada Casería de Osio, un cementerio olvidado pero repleto de historias y de algún héroe anónimo…»

Me gusta porque es un comienzo que promete historias, y puede que forme buenas expectativas en el hipotético lector. Es curioso, pero observando la gráfica que relaciona los enterramientos anuales en este cementerio se percibe una relación directa con las circunstancias históricas del siglo XIX en San Fernando. Cada pico de mortandad coincide con un hito histórico militar o sanitario… No sé, nunca había pensado estudiar el XIX a través del número de sepelios en un pequeño y remoto cementerio. ¡Cosas veredes, amigo…!

Amapola_HDR_PS_WEB

Pero ando estos días dándole vueltas a la redacción de un capítulo un tanto complejo. Es la parte que relaciona el Cementerio de los Soldados (también se le conoce en San Fernando como Cementerio de los Franceses, de los Ingleses o de San Carlos) con fusilamientos de republicanos junto a sus muros y con los enterramientos clandestinos de esas víctimas en sus inmediaciones o en el propio solar del cementerio. No hay documentos. No hay evidencias. Sólo indicios y viejos relatos. Memoria oída a padres y abuelos. Los represores tuvieron toda una generación para ocultar las pruebas, o para destruirlas si es que alguna vez las hubo. Al fin y al cabo, para eso se ganan las guerras, para disfrutar de la impunidad conquistada.

Cuando se habla de represión fascista en San Fernando hay que recurrir inevitablemente a Trigo Tronzado, el libro que escribió y editó José Casado Montado en 1991… libro que denunciaron los descendientes de algún criminal (malparado en el recuerdo de Casado) y que un juez secuestró de las librerías…

…y hablar de Trigo Tronzado es hablar de sus fuentes documentales. José Casado Montado sisó la información de un Libro Único Secreto que mandó redactar el Iltmo. Sr. Vicario Capitular del Obispado mediante una orden especial. En ese libro se relacionan los…

«Feligreses de esta Iglesia Mayor Parroquial (I.M.) y de la de San Francisco de esta (S.F.) que asistidos en la hora de su muerte, decretada por Consejo de Guerra (C.G.) o por Ley de Guerra (L.G.), por Sres. Sacerdotes de la localidad, son anotados en este libro único secreto por orden especial del Iltmo. Sr. Vicario Capitular del Obispado (S.V.)…»

Por eso siempre hubo sacerdotes que confortaron espiritualmente a las pobres víctimas antes de cada fusilamiento. Y una vez confortadas se les aplicaba la justicia que repartían a balazos militares y falangistas, servidores todos ellos de la Cruzada de Liberación Nacional.

No sé cómo plantear este capítulo… Podría decir que en todas las guerras y en todos los bandos, cuando campa la impunidad, cuando desaparecen las reglas éticas y cuando se inventa una moral que justifica el crimen, aflora lo peor del ser humano (…sobre todo si ese ser humano ya contiene lo peor) Podría decir que el 18 de julio de 1936, en San Fernando triunfó la rebelión contra la II República Española desde el primer instante, y ocurrió lo que suele ocurrir en estos casos, que durante la Guerra Civil que se inició, y después de ella, los sublevadosrepresaliaron sin la menor oposición y con total impunidad a un número indeterminado de personas que no secundaron el Golpe de Estado. Podría decir entonces que demasiados ciudadanos fueron encarcelados en los calabozos del Ayuntamiento, en el Penal de Cuatro Torres de la Carraca y en el Presidio Naval de la Casería de Osio. Y que los más señalados, o los menos afortunados, fueron ejecutados por el supuesto crimen de haber sido servidores de la república, militares fieles al mandato democrático, políticos electos, hijos de políticos electos, sindicalistas o simplemente personas incómodas para los nuevos amos de la situación. Los unos, empoderados por la fuerza bruta de las armas, y los otros, detentadores de la nueva moral que justificaba la masacre. Y podría suavizar la cosa diciendo que es el mismo patrón criminal que se repite en todos los tiempos históricos, en todas las guerras fraticidas y en todos los colores políticos.

…pero no sé si estaría escribiendo con acritud. Esto, dicho así, no va a gustar a muchos o pocos. Y me gustaría ser conciliador en la redacción de este capítulo.

Estos días, en un hilo de facebook, releyendo un artículo de Vanessa Perondi (El quinto hombre del pelotón) he visto que el descendiente de una de las víctimas sólo quería saber dónde estaba su abuelo para llevarle una rosa… Y otro comentario señalaba que hoy día esparcimos las cenizas de nuestros difuntos y nos quedamos sin lugar físico dónde colocar esa rosa. Decía que los recuerdos permanecen en el corazón más que en un rincón concreto, y que mejor sería olvidar y enseñar a nuestros hijos y nietos a no repetir la historia…

Cerca ya de ochenta años nos separan de ese horror y aún siguen vivas dos posturas diametralmente opuestas, y aflorando penas en ambos lados. Unos, reclamando el cumplimiento de los más elementales derechos humanos para las víctimas, y otros suplicando la amnesia colectiva para evitar que se reabran viejas heridas.

Ya todo eso es historia, y no creo que la debamos olvidar. Lo que deberíamos hacer es superarlo de una puñetera vez, y hablar abiertamente, sin acritud, sin despecho, de lo que pasó. Los presuntos culpables ya están muertos. Y hasta Paul Preston habla del Holocausto Español cuando se refiere a la represión fascista. Porque la hubo y fue sistemática hasta exterminar todo asomo de regresión a la normalidad democrática. ¡Creo que eso es un hecho!

Pero, no sé… después de esta reflexión sigo sin saber cómo plantear estar cosas sin callar nada y sin generar rechazo. Veremos…