Veremos caer el muro del cementerio

15 septiembre, 2015

Hace más de cuarenta años, cuando corrían los primeros de la década de los 70 del siglo pasado, la esbelta cruz botonada aún seguía coronando el pórtico piramidal. Y, desde luego, no era la primera generación de niños que jugaban en el camposanto abandonado. Los de la Casería lo venían haciendo desde hacía décadas.

Cementerio_Osario_Esquina

Paquito y Antoñín cuentan que por esos años –los primeros de los 70- la puerta del Cementerio de los Soldados estaba tapiada, pero eso no planteaba el menor inconveniente para colarse. No hay disuasión posible que evite la curiosidad de un niño ante el reto de un cementerio abandonado. Ellos entraban a través de un boquete en el muro, justo el que daba junto al viejo osario.

Por entonces era un boquete angosto, pero el tiempo y los procesos químicos y físicos –sin olvidar la barbarie de algunos- lo han ido agrandando hasta dejar la última hilada de ladrillos, y el copete que la corona, en una situación muy inestable.

Hace muy poco tiempo hemos perdido el dintel barroco de la puerta del Molino de Mareas de San José. Se ha caído a fuer de omisiones y dejadez… ¿Veremos caer este trozo del Cementerio de San Carlos a pesar de la evidencia y la denuncia, y a pesar de ser un BIC y formar parte del Mapa de la Memoria Histórica de Andalucía?

Sí. Lo veremos…

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Diez pasos, diez segundos

12 septiembre, 2015

Hay dos hombres hurgando en la basura de un contenedor. Ambos de tez curtida por mil días, y resecadas por los aires de mil aceras. Uno de ellos mira al otro, más diestro en valorar lo que encuentra y en decidir qué es válido y qué es basura de verdad. Parece un profesor ilustrando a su pupilo…

…les veo al pasar. Hablan español, como yo. Son mis compatriotas. Apenas diez pasos y diez segundos después he pasado a otra dimensión, estoy a distancia segura del submundo anterior. No les he mirado directamente porque me avergüenza la situación. No lo puedo evitar: de alguna forma me siento responsable. Mantengo la mirada baja, como si aparentar ensimismamiento en mis cosas me aislara de la realidad…

…es lo que hacemos pocos o muchos. Vamos por las calles constatando que vivimos en mundos paralelos que se solapan precisamente en el cubo de la basura, y luego seguimos nuestro camino. Lo hacemos con los sin techo que duermen en cajeros y rebuscan en los contenedores. Lo hacemos con los refugiados que pierden su país y buscan otro que sea más decente. Ocurre con los sedientos y con los hambrientos de esos lugares sin cosechas porque los poderosos quieren el mineral de más abajo. Lo hacemos mucho —desviar la mirada del cubo de basura, digo—… lo hacemos con todos aquellos que únicamente tienen una vida desgraciada y nos incordian porque quieren vivirla con dignidad. Y veo, y escucho y leo a muchas o pocas personas que me rodean, cómo criminalizan a estos pobres miserables porque buscan aquí, entre nosotros, el pan, el agua, el trabajo y la seguridad que a nosotros tanto nos ha costado.
Mientras tengamos a nuestros miserables rebuscando en las basuras ¿cómo coño vamos a darles un sueldo de 400 euros a los miserables extraños? Además, si les dejamos entrar, se nos van a colar los terroristas esos que degüellan y queman cristianos… ¡¡¡Santiago, y cierra España!!! 

Pero esta gente son las víctimas, no son los criminales…

Yo no apelo a la solidaridad de la gente para solucionar esto, ni a la comprensión ni a la empatía. Exijo a los que gobiernan que muten sus entendederas y alcancen de nuevo la condición de humanos críticos y sintientes. Porque NO ES POSIBLE aceptar que este sistema económico mundial sea capaz de generar cien billones de dólares en tiempos de crisis (succionados de las rentas más bajas) para que queden a disposición de muy pocos humanos. Esos son los realmente miserables y terroristas, a ver si los señalamos de una jodida vez. NO ES POSIBLE aceptar que, al mismo tiempo que se genera esa cantidad inentendible de recursos económicos, este sistema no sea capaz de intentar una mínima redistribución de la riqueza y una mínima mengua de la miseria. No es posible. No es posible. No es posible…
Los enemigos no son los miserables que buscan en las basuras, ni los que huyen de un país. Seguimos sin identificar al verdadero enemigo del planeta, de los pueblos y de la gente. Los enemigos son la dictadura de una élite criminal financiera y sus cómplices, los que callan y les siguen el juego sucio haciendo políticas de franquicia neoliberal… Y ellos son los que gobiernan el mundo aprovechando nuestra ceguera.

Tal vez un ramalazo de misoginia

10 septiembre, 2015

La señora protesta por el café. Lo hace con impertinencia y con el ceño fruncido. Me parece que si alguien le hubiera dicho en su juventud que se ponía así de fea, ahora sería otra cosa. Parece ser que el café estaba demasiado oscuro para su gusto. Ha refunfuñado un ratito contra la camarera mientras buscaba la complicidad de la señora de la mesa contigua. Al final ambas descubren que van al mismo médico y se sienten más cercanas y solidarias porque comparten algo vital en estas edades. Pero se quejan de que nunca las recibe a la hora de la cita, ¡Vaya por Dios! Luego, entre las dos, han arreglado las cosas de la sanidad pública andaluza. Y todo esto lo comentan sin complejos, a voces tan notables que servidor se entera sin esfuerzo a tres mesas de distancia. Esto no pasa en Copenhagen… en Roma sí.

La camarera acaba trayéndole un café clarito, como quería la del ceño fruncido. Lo hace sin rechistar, y encima le quita hierro al asunto con mucho oficio… Nada mujé, yo te lo cambio ahora mismito y no pasa ná… Pero a la señora le cuesta alisar el ceño. (Alguien se lo tendría que decir, pordió)

 Furtiva_Morenita_P2169562De la serie Furtivas. Carnaval de Cádiz, 2015

¡Caramba! Mientras escribía esto se ha sentado delante de mí una chica monísima. Se ha colocado entre servidor y la estatua del general franquista bilaureado, el que aún preside la plaza. No creo que la chica llegue a los cuarenta añitos. Morena, pelo cortito y vestida con una camisa blanca sueltecita, sin cuello. Lleva una carpeta portafolios y el camarero le ha llevado un café y media tostada… ¡Jolines! Ya no estoy relajado. Tiendo a mirarla de vez en cuando, a hurtadillas. Pero está muy cerca y me incomodaría que las miradas se encontraran.

No sé… A servidor le parece que las relaciones entre humanos siempre son sexuales.  Es inevitable. Nos condiciona el sexo del que tengamos delante. Las poses, las miradas, la inflexión de la voz, la complicidad que se establece —si se establece—, etc., surgen en función del otro. Y para superar ese inevitable juego de seducción, es decir, para establecer una relación entre personas por encima de su condición de género, al margen de sexos, hay que interponer con decisión —y con voluntad consciente— una educación que se superpone a lo atávico y lo anula.

La chica se levanta y resulta que usa unos pantaloncitos cortos que le sientan la mar de bien (¡…si llega a ser un hombre ni lo habría mirado!) Cuando se marcha me quedo más tranquilo.

No sé… ¿Será esto un ramalazo de misoginia o simplemente será lo que tiene que ser?

Parece un muñeco abandonado en la orilla

4 septiembre, 2015

Nino_Sirio_AhogadoParece un muñeco abandonado en la orilla. Me obsesiona lo blanco de su piel y la inmovilidad. No se me va de la cabeza. Aylan Kurdi tenía 3 años y era tan inocente como mi nieta. El niño sirio permanece en la retina de cada uno de nosotros. A veces, cuando más adormilamos nos ha dejado este pobre sistema de valores, aparece un icono visual que nos revuelve las tripas y nos coloca de nuevo entre los seres sintientes. Y si, después del impacto, no salimos a las plazas a gritar el crimen, el individuo que somos nos acusa de indiferencia… pareciera que observar la escena desde la comodidad de una casa nos mutara en silentes cómplices del crimen. ¡Y creo que lo somos! Lo somos por permitir que, en cada uno de nuestros países, gobierne la codicia, y lo haga con nuestra venia. La inmensa mayoría de los ciudadanos no somos como los gobiernos que dicen representarnos.

Es fácil —como diría mi amiga— elucubrar sobre lo divino y lo humano desde la comodidad de la terraza del 44 (…hoy una palmera me tapa la funesta visión del primer marqués de Varela, el valiente general franquista)

— Pues, entonces: ¿A quién hay que matar, sheriff?

Si todo se arreglara matando a un culpable —como si fuera fácil señalar un culpable expiatorio— pero me temo que las cosas no van por ahí. Habría que modificar todo un sistema de valores que no estima precisamente lo humano, sobrestima los valores económicos por encima de cualesquiera otros. Y este sistema no se deja matar. Tendríamos que ir todos a una, pero el enemigo es hábil y poderoso, y nos fragmenta con pequeños matices, medias verdades y medias mentiras. Siempre lo hace así, y siempre nos vence.

Mientras tanto veremos como unos hombres tratan a otros hombres más desafortunados como a molestos insectos. No es que sean mejores o peores, ni unos ni otros, solo tontos manejables o desafortunados. Y, mientras tanto, el criminal sistema sigue jugando a su favor, convirtiendo en sus cómplices a los tontos útiles como servidor.

Y eso —tontos útiles o desafortunados— lo puede ser cualquiera de nosotros… cualquiera de los de abajo, digo. Que los de arriba sólo pisan moquetas sin polvo, y hablan, y hablan, y hablan…

La jubilación fallida de Ortega

12 agosto, 2015

En la Pradera sirven carnes y pescaíto (sic) variados. Y por la mañana ponen desayunos como Dios manda, que por el norte no saben de desayunos. Los coches siguen manchados con el barro del Sahara que llovió hace dos días. Un joven me ofrece un cupón de la ONCE y se lo compro. Acaba en cinco (sin premio, por favor) Mi compi se ha ido a la peluquería y aquí anda servidor, esperando…

He saludado a Ortega, que camina presuroso con pinta de ir a hacer los mandaos. Digo mandaos y digo bien, porque su Compi es muy dada a mandar hacer cosas a los que encuentra a su alrededor. Su Compi es de esas personas que siempre ponen cara de estar muy cansada y te piden cosas pequeñas, casi sin importancia… Pos ya que estás levantado, tráeme un vasito de agua, anda porfa, que hoy tengo la espalda fatá-fatá. Y cuando llagan a lo de fatá-fatá ya tienen una mueca en la cara que te da una penita…

Pero, claro, cuando te han pedido cuatro cosas así caes en la cuenta de que no es que esté cansada, es que es de naturaleza floja, perezosa, vaga y omisa… ¡y te da coraje, joder, que se aprovechen de tu buena disposición! Pues así veo a Ortega, de aquí para allá todo el santo día, como un santo varón a las órdenes de su insoportable Compi. Le ha salido fallida la jubilación al bueno de Ortega.

¡¡Que el día te sea leve, amigo!! — Le digo a modo de saludo. Pero no lo tengo claro. Seguro que penará por algo.

La_Pradera_LaCaixa

Pues sí, en la Pradera ponen carnes y pescaíto (sic) variados, lo dice la pizarra que da a la acera. Y al otro lado de la calle está la sucursal de un banco que paga sus impuestos fuera de Andalucía.

¡Qué tonto soy! Pero, hombre de Dios, si los bancos no tienen patria. El dinero es el más perfecto apátrida que existe. Irá allá donde consiga más beneficios sin importar si en el tránsito producen penurias, desahucios, hambrunas y muertes. No importa. El dinero es así, no tiene alma. Y los que lo manejan acaban igual, sin alma y convertidos en individuos que en esta vida o en la próxima encontrarán su merecido…

…por eso digo que hay pelear contra estas cosas. No sé, por un lado, tal vez yéndose uno (el que tenga dinero, digo) a una banca ética. Y, por otro lado, votando a partidos que vayan expresamente contra este sistema político-económico que descansa sobre una dictadura financiera, que son los que mandan en realidad.

Ha vuelto a pasar Ortega. Va cargado de bolsas con los mandaos. Resoplando. Si mi Compi fuera como la suya, servidor no perdería el tiempo escribiendo estas tonterías en la mesa de una cafetería…

…pero no sé si eso sería bueno o malo.

La ‘muerte’ de Blas Infante

11 agosto, 2015

Han enjaulado a los patos. Antes, cuando se cansaban de su estanque —que a veces parecía una espesa sopa de gusanitos—, atravesaban el parque con parsimonia de ánade, cruzaban la carretera y terminaban en el estanque de la rotonda de las Tres Marinas, que tiene un agua más fresca y limpia. Debe ser por eso. Era gracioso ver la parsimonia con que se tomaban la migración… y la paciencia de los conductores dejándoles el paso.  Luego, al atardecer, volvían a casa.

Pero, tranquilos, que no cunda el pánico, ya están enjaulados en su charca. Ya no son un peligro. Ya no se pueden escapar… Todo bajo control.

Fusilamiento_Franquista

Y un poco más arriba del estanque de los patos está el busto de Blas Infante. Era once de agosto, hacía 79 años de su asesinato y los mosquitos estaban esa mañana hambrientos de sangre humana… tan hambrientos como aquellos falangistas que sacaron al hombre de su casa y sin juicio y sin remordimientos lo fusilaron. Creo que hasta hoy día nadie ha pagado por tal asesinato. Nadie, ni ejecutores físicos ni ejecutores intelectuales. Nadie.

Tres parámetros confluyen en Blas Infante: andalucista, republicano y fusilado a discreción y sin juicio. Y de esos tres parámetros, el que me desasosiega es el de haber sido asesinado por un grupo de salvajes que actuaron con la simpleza que les proporciona la impunidad. Algo hay en la impunidad criminal que me provoca una tristeza física…

…puede que no haya esperanza para los hombres porque siempre repetimos los mismos comportamientos. Siempre.

Mi alcaldesa leyó un discurso excesivamente correcto. A veces me parece que buscar la equidistancia es colocarse en medio de todos, estorbando. Estábamos delante del busto de un asesinado por la barbarie franquista pero el texto pasaba de puntillas sobre el crimen. No se ofendió la memoria de ningún viejo asesino y/o descendiente ideológico de aquellos criminales de camisa azul. Yo no sé si hoy día, aquí, en San Fernando, mi pueblo, alguien se siente o se define descendiente ideológico de aquellas alimañas, pero si existieran, el discurso no los pudo ofender porque no los señaló, nada les recriminó. Mi alcaldesa hablo del futuro, de no utilizar la Memoria Histórica como arma arrojadiza… y utilizó la palabra muertepara referirse a la desaparición de Blas Infante, como si la aséptica palabra nos hiciera obviar el crimen. Muchos o pocos esperábamos que introdujera en el discurso los conceptos de asesinato o, al menos, fusilamiento… Pero me parece que no fue así. Dijo que un 11 de agosto murió Blas Infante. Y, lo siento, su tibieza me dejó sorprendido.

Un detritus de ser humano

8 agosto, 2015

Donde_Estan_ChileHa muerto Manuel Contreras a los 86 años. En su cama, igual que don Augusto Pinochet, su jefe, otro carnicero abominable… No se sabe cuántos chilenos murieron torturados a cuenta de este detritus de ser humano, como todos los de su calaña… Los de su calaña son esos que buscan excusas morales para exterminar a sus compatriotas (sin remordimientos, con eficacia militar, profesionalmente) en nombre de su propia patria, como si la patria fuese únicamente lo que ellos piensan que debe ser. Y lo hacen escudados en la fuerza bruta de las armas, sin las cuales son apenas unos ridículos remedos de oligofrénicos con gorrita de plato…

en España sabemos mucho de estos comportamientos. Los tenemos cada vez que una guerra civil se enseñorea del suelo patrio. Con el problema añadido de que en nuestra última Guerra Civil —la del Caudillo Franco, digo— todos nuestros detritus humanos que cometieron atrocidades en nombre de Su Patria (detuvieron a gente inocente, los torturaron, los fusilaron y los hicieron desaparecer en centenares de fosas comunes) nunca han sido juzgados. Todos ellos, después de demostrar su entusiasmo y/o complicidad con la masacre juraron la adhesión inquebrantable al Caudillo y al Movimiento Nacional… Todos ellos, aunque fuesen torturadores de camisa azul, fueron hombres de misa dominical (incluso diaria) y abuelos bonachones de bigotito blanco… Todos ellos murieron en su cama, como ayer Manuel Contreras y, como en su día, el propio Caudillo Franco por la Gracia de Dios… (Gracioso estaba Dios ese día)

Cuando Franco murió servidor tenía 23 años, y lo recuerdo muy bien. El grito en la calle, en las fábricas (aún existían fábricas) y en las aulas era unánime:Amnistía y Libertad. Eran las dos premisas indispensables para empezar a reconstruir la convivencia democrática. Amnistía para los presos políticos de la dictadura y libertad para todos los partidos políticos. Pero en la malhadada Ley de Amnistía de 1977 nos colaron solapadamente una Ley de Punto Final para los crímenes de la Guerra Civil y del Franquismo. La Transición Española les regaló a estos criminales de misa dominical un retiro dorado y plácido.

Buena parte de la derecha española es heredera ideológica directa del fascismo que ahogó España en uno de los periodos más negros de su historia. Y ahí siguen, gobernando, manteniendo los símbolos de la victoria fascista, negando los derechos humanos de los desaparecidos en las cunetas de media España y, sobre todo, trabando cualquier reconocimiento de los crímenes del Régimen.

Fosa_Estepar_BurgosFosa común en Estépar, Burgos.

Sí… existen en España herederos ideológicos de esa escoria humana, capaces de torturar y asesinar en nombre de su patria. Se les conoce, se les ve venir…

Pero más estupor me produce las generaciones nacidas en esta democracia formal… Pareciera que no han estudiado la historia del siglo XX (y posiblemente no lo hayan hecho) Son ciudadanos que no reconocen alevosía en los símbolos fascistas que aún permanecen en nuestras calles. Para ellos forman parte de su niñez. Siempre han estado ahí y no les molesta. Es parte de la historia, y la historia es la que es, y al que no le guste que se joda… Para ellos carece de importancia que un crimen contra la humanidad permanezca impune delante de sus propias narices. Para ellos hay que mirar p’alante de una jodida vez, y dejarse de tanta guerra civil. Y hasta definir un talante como propio de fascistas es utilizar un lenguaje obsoleto. Es decir, ¡calificar a alguien de fascista es un insulto innecesario porque desacredita al que lo recibe…!

Pues claro, hijo mío. Pues claro.

P.D. A modo de ejemplo: http://www.publico.es/politica/exalcalde-mallorquin-del-pp-cuelga.html

La poltrona de los siete moros

27 julio, 2015

Había en la vieja Emérita Augusta un lugar que los vecinos llamaban Las Siete Sillas. Eran siete enormes respaldos de sillares pétreos que se levantaban en el borde de una colina. Cuentan las leyendas que en tiempos de moros, siete caudillos las ocupaban para deliberar qué hacer con la ciudad que tenían a sus pies…

7_Sillas_Teatro_MeridaImagen de las VII Sillas en 1904

Sí… el tiempo borra los orígenes de las cosas porque se alía con la memoria efímera de los hombres. Más adelante —tuvieron que transcurrir mil años— supimos que las VII Sillas eran los restos visibles del graderío superior del Teatro Romano de Mérida, y que los huecos entre un respaldo y otro eran los vomitorios caídos. Y debajo de las míticas sillas, el tiempo y el olvido habían ocultado ese extraordinario tesoro.

El tiempo se detiene en esas piedras. Uno las toca en el intento de rozar el alma de los hombres que las acariciaron hace dos mil años. Y las presiona con la esperanza de comprender el abandono que han soportado durante milenios. Y uno se imagina la flecha del tiempo, que avanza inexorable para ver cómo la maleza y los escombros se acumulan en cada rincón engrosando la tierra capa tras capa, creciendo de año en año hasta ocultar casi por completo unas ruinas de ese tamaño… el tiempo lo puede todo. Iguala las superficies y rellena los huecos con tierra, como si la tierra fuese un fluido…

He visto en Mérida un dintel relleno de tiempo. Primero fue magma, y granito después. Luego fue una pilastra romana tallada en la propia cantera y colocada en una de las múltiples obras públicas romanas. Más tarde, tras el abandono, los visigodos le tallaron motivos florales y la usaron en un hospital de peregrinos… finalmente, cuando los árabes se enseñoreaban del lugar, la usaron como dintel en la puerta de una cripta. Siempre el tiempo modelando todo. Nos convierte en polvo y nos impone el olvido entre los vivos…

Y el tiempo también se dilata en la percepción de los hombres. Unos amigos y tres días por delante hacen maravillas con la percepción personal del tiempo… apenas 72 horas se transforman en un océano de sensaciones que rellenan las horas como si fuera un eón. Será por la buena compañía, por la conversación y el descubrimiento compartido de imágenes, historias y silencios. Será porque cambiar de paisaje y paisanaje nos estimula…

Mérida. Tres días de verano. El teatro clásico en el mejor escenario posible… la obra también nos explicó que el tiempo es la levadura que madura las expectativas de los jóvenes César y Cleopatra. El templo de Diana, el Pórtico del Foro, la alcazaba árabe y, en general, la inmersión en la civilización romana se convierten en destellos compartidos con los amigos… es curioso, asociamos la eternidad con el tiempo, pero el tiempo se nos agota desde que somos conscientes de su discurso. Tal vez por eso sea lo más valioso que nos queda a los hombres…

…por eso compartirlo es entregar lo más valioso que nos queda.

Hay un caballo de bronce en mitad de la plaza

12 julio, 2015

Varela_2013_P6107121Hay un caballo de bronce en mitad de la plaza. En el principal espacio público del pueblo. Lo monta Varela, un general franquista que participó en numerosos frentes durante la Guerra Civil española. Fue el primer Ministro del Ejército que tuvo Franco y, una vez muerto, elevado a la nobleza del nuevo régimen: es primer Marqués de Varela de la ciudad de San Fernando. En vida aceptó sobornos del gobierno británico para que influyera sobre el Caudillo Franco, y le convenciera para no participar en la guerra al lado nazis alemanes y fascistas italianos. Finalmente, en el año 2006 acabó «…imputado por la Audiencia Nacional en el sumario instruido por Baltasar Garzón, por los delitos de detención ilegal y crímenes contra la humanidad cometidos durante la Guerra Civil Española y en los primeros años del régimen…» Pero no fue procesado porque, entre otros asuntos —ya sabemos lo que pasó con el juez Garzón—, Varela había muerto hacía cincuenta y siete años. Pues eso, que el caballo y su jinete, brazo enhiesto, siguen ahí, en el mismísimo centro de la ciudad, como ejemplo de no se sabe qué.

Es la cosa del franquismo más visible que tenemos en la Isla. Según quien lo explique, la estatua ecuestre de Varela conmemora la valentía y heroísmo del militar, que le valieron dos laureadas, en las guerras coloniales de Marruecos. Otros dirían que conmemora a los vencedores de la Guerra Civil. Y últimamente podría ser que tengamos la estatua de uno que aceptaba sobornos y además es un presunto criminal contra la humanidad. ¿Quién sabe? Pocas ciudades pueden decir que tengan tal cosa en mitad del pueblo a estas alturas del siglo XXI. Los otros, me refiero a los perdedores de las guerras —los bereberes que defendía su casa o los republicanos que estaban en la suya—, no tienen monumento en ninguna plaza.

Pero no es la única cosa que enaltece a la dictadura del Caudillo. En San Fernando tenemos más cosas. En la esquina de la misma plaza pública aún permanece una placa de mármol que recuerda el sacrificio de la familia Lahulé, que perdió a sus cinco hijos en lo que llaman Cruzada de Liberación —lo dice la placa—. Sin duda una gran pérdida para cualquier familia… haya sido en una Cruzada o de cualquier otra forma.

Pero hay más. Ayer leí por primera vez otra placa de mármol viejo que debe llevar en ese lugar más de setenta años. Está en la fachada del Royalty, en la calle Real, y en pleno 2015 se cuenta en la placa que la horda revolucionaria mató en agosto de 1936 a no sé quién. Es la historia al revés. Orwell en estado puro. En el prontuario de los militares sublevados contra la república, los defensores del orden establecido se transformaron en horda revolucionaria. Estas placas de mármol viejo confirman la esperpéntica historia pemaniana que nos enseñaron los vencedores durante la posguerra… pero que continúan ofreciendo su leyenda al que alce la mirada y sepa leer.

Aquella era una historia de héroes, reyes y caudillos que pastoreaban a un pueblo iletrado, trabajador y sumiso. Un pueblo que sólo debía intervenir en la historia para aplaudir y agitar banderitas al paso alegre de la paz… Nos dijeron que la historia no era una cuestión de la gente vulgar, sino de líderes y de militares gloriosos. Pero también eso era mentira, la realidad es que sólo eran pobres conmilitones embrutecidos, que vitoreaban a la muerte y que, públicamente, odiaban la inteligencia. Bajo el impulso de esos valores elevaron la estatua de Varela en mitad de nuestra plaza, y la adornaron con mármoles que hablaban deCruzadas que nos liberaron de las hordas revolucionarias.

Ya no nos mueven esos valores, ni nos gobiernan pobres conmilitones embrutecidos, que vitorean a la muerte o niegan la inteligencia. Hoy nos gobierna la gente que hemos elegido…

…y, sin embargo, no creo que sean valientes. Me temo que nuestros políticos dejarán estos símbolos como están. Todo lo más, quitarán los más discretos con nocturnidad. Y los muertos seguirán revolviéndose en las cunetas.

Asignatura pendiente

8 julio, 2015

Decía no hace mucho que viajar es una buena manera de redescubrir los valores de tu tierra. Pero hay otra forma más inmediata… enseñar tu pueblo a un forastero. Porque mientras lo haces te pones en los ojos y en las entendederas del otro, y de esa forma te obligas a mirar lo cotidiano desde una sorpresa autoimpuesta… y funciona.

En este caso le enseñé San Fernando, Cádiz y la Bahía a un sobrino nacido en Pontevedra, de padre cordobés y madre de Kent… que pasó la niñez entre meigas y la adolescencia en la pérfida Albión. Venía David con su novia, Esme, que vive en Bangor, una aldea minúscula en mitad de la campiña inglesa, a la sombra de los radiotelescopios de Jodrell Bank entre Manchester y Chester, donde sólo hay césped natural, zorros y conejos… Esme es tan británica y tan blanca que la llevamos en Mayo a ver la puesta de sol en la Punta de Trafalgar y se le puso la naricilla roja…

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— Por cierto, ahí enfrente Nelson y Collingwood nos dieron tela marinera. Tuvo que ser impresionante —les cuento, aunque ellos, como británicos se conocen muy bien lo de Trafalgar—. Dicen que el fragor de la batalla se oía desde Cádiz. Murieron no sé cuántos miles, y nos hundisteis muchos barcos, y los que pudieron escapar se refugiaron en Cádiz.

Oye, y sin acritud. Ni siquiera cuando hablamos de Gibraltar hubo tensión, todo lo contrario, nos reíamos de las pasiones que desata este asunto en algunos. Y, más tarde, cuando les llevé a ver el castillo de Santa Catalina y la Caleta, les conté que la flota inglesa bloqueó el puerto de Cádiz, y los restos de la combinada franco-española que sobrevivió a Trafalgar estuvo encerrada en la bahía cinco años… hasta que, de repente, ¡coño! nos hicimos amigos…

Cosa rara porque siempre habéis sido nuestros peores enemigos… pero bueno, durante tres o cuatro años fuimos amigos. ¡Fíjate tú por dónde!

Pues no faltan en nuestro entorno geográfico muestras de esa enemistad tradicional hispano-británica. Desde Punta Cantera, por ejemplo, con la bahía a nuestros pies, les conté que mucho antes, en 1587, el pirata Drake se reían porque para ellos es sir Francis Drake— entró en la bahía y destruyó un montón de galeones españoles que se estaban preparando para formar la Armada Invencible.

Y, ya puestos, sin acritud y sin mal rollo, les conté a David y Esme que en 1596 vino su sanguinario conde de Essex con un montón de holandeses. Tomaron Cádiz, la expoliaron, saquearon y la incendiaron. Luego quemaron la flota de Indias —que estaba ahí delante, a menos de un kilómetro de aquí—, y cuando se marcharon se llevaron como rehenes a la flor y nata de la ciudad. Un prenda el tal conde de Essex…

Pero es que después, en 1625, vino el hijo del conde de Essex, otro hijo de la Gran Bretaña… ­—cuando David le tradujo el verdadero sentido de la frase, Esme se reía— Desembarcó ahí delante, en Puntales. A Cádiz no pudieron entrar, pero a la Isla llegaron sin obstáculos… el problema fue cuando los soldados ingleses encontraron un montón de bodegas repletas de vino. Por lo visto cogieron tales cogorzas que los pocos defensores los mataban a placer.

Les conté que los británicos tomaron Gibraltar porque no pudieron tomar Cádiz en 1702. Les conté por qué el duque de Wellintong rechazó ser el Marqués de la Torre del Puerco. Les conté que ese tubo amarillo que serpentea por el Barrero es nuestro meridiano de greenwich… y que justamente en ese lugar las tropas británicas juraron nuestra Constitución… Sí, sí, jurasteis la constitución española de 1812…

…y uno comprende entonces que hay fuertes vínculos entre la geografía y la historia. Que la historia consolida un lugar hasta convertirlo en un ser vivo y palpitante.

Pero lo que realmente me enriqueció de estos días con David y Esme —además de redescubrir la belleza visual de nuestra geografía— fue la tolerancia y la ausencia de dogmatismo entre nosotros. Fue un placer comprobar que las personas están por encima de las patrias inventadas. Que la historia se escribe en cada lugar a la medida necesaria de cada patria… Y que los individuos somos mejores y nos podemos y nos debemos reír a carcajadas de los intentos patrioteros de los que manejan las conciencias a su antojo.

Por eso me entristece tanto que los españoles todavía no seamos capaces de hablar civilizadamente de nuestra guerra civil… Es nuestra asignatura pendiente.