Archive for 26 mayo 2015

Una ciudad amable

26 mayo, 2015

La ciudad es amable a las ocho de la mañana. Ella ronroneaba en la cama, y apenas ha emitido un gruñidito cuando me he levantado. No sé cómo lo hace, pero se integra en el colchón y se convierten ambos en un ser único. Por el contrario a servidor le repele el colchón, parece que me pateara los riñones llegada cierta hora.

Varela_Mayo_2015_WEB

Y poco después, a las ocho y media de la mañana, la terraza del 44 aún no está colocada. Frente a la estatua ecuestre de Varela, el general franquista bilaureado, unos empleados municipales desmontan los paneles portátiles de propaganda electoral, aún con los caretos sonrientes mirándote seductores. Seguro que los que saben de estas cosas eligen las posturas, los gestos, los fondos y los colores hasta el último detalle. Los homo sapiens tenemos eso, que usamos pequeños detalles para categorizar a los individuos, y con un solo vistazo los hacemos amigos, enemigos, competidores o colaboradores… No sé, nunca he visto a ningún candidato fotografiado en su entorno habitual, en posturas casuales, realizando tareas propias de un ciudadano. Por contra, siempre los retratan en poses electorales, normalmente fingidas y forzadas. Y eso se me antoja el primer engaño.

Ahora que lo pienso, a lo peor los empleados que desmontan los paneles no son municipales, que me he enterado que hace años que los municipios no pueden contratar directamente a nadie, puede que pertenezcan a una subcontrata de una contrata externa. Y a los trabajadores los han empleado por tres horas, trabajan ocho y le pagan dos… No lo sé, que uno está aquí elucubrando con maldad, sin conocer las cosas. Pero casos similares los he conocido de primera mano. Y aquí seguimos, bajo el cascaron vacío de un ayuntamiento del XVIII, aceptando estas situaciones laborales como si tal cosa; como si fuera lo más normal del mundo asumir la precariedad laboral, porque nos han dicho que tenemos que ser productivos y competitivos, y nos han convencido de que eso significa agachar la cabeza y levantar el culo. Y si no te gusta ahí tienes la puerta, que mi empresa no es una ONG.  Sí, lo aceptamos como si no hubiera alternativa, como si fuera lo más normal del mundo…

…y lo es. Para nuestra desgracia, ya es la única normalidad aceptada por la inmensa mayoría. Pues nada, ya tenemos concejales electos. Los empleados precarios ya se han llevado los paneles con los caretos perfectos. Y la vida sigue debajo de un ayuntamiento ruinoso, a la sombra de un general de bronce cagado de palomas… y a pesar de todo, este lugar, San Fernando, me parece una ciudad amable.

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No podemos esperar otra cosa en esta patética democracia formal

26 mayo, 2015

Los que saben de estas cosas aseguran que uno de los saltos evolutivos del homo sapiens ocurrió cuando comenzamos a cooperar, no a competir entre nosotros. La aparición de grupos humanos colaborativos supuso un enorme salto civilizatorio. Hasta los lobos aprendieron las ventajas de la colaboración en grupo frente al intento de cazar una pieza en solitario… tal vez por eso seamos tan parecidos. Actualmente, cuando los ciudadanos decidimos organizarnos en torno a la voluntad popular, lo que estamos haciendo es intentar continuar con la enseñanza atávica que nos distinguió como especie…

…hasta que los codiciosos globalizaron la economía con cantos de sirena y nos convencieron para que olvidáramos las ventajas del comportamiento colaborativo. Y lo hicieron así para que sus sacrosantas leyes del mercado no tuvieran cortapisas. Porque precisamente las sacrosantas leyes del mercado inciden, nutren y alimentan plenamente la codicia humana, ese germen autodestructivo que permanece en cada uno de nosotros. Esas leyes de libre mercado fomentan la competitividad individual y termina instaurando, en las sociedades humanas, el egoísmo más deleznable como algo inevitable y deseable. El capitalismo es eso, competencia feroz, es un paso atrás para la condición humana.

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La globalización económica —es decir, la explosión desmedida del capitalismo neoliberal— ha impuesto la competitividad como señal de éxito. Y lo ha hecho anulando la voluntad de la gente civilizada que, cuando organiza Estados como espacios de convivencia, lo hace para colaborar y para conseguir amparar al grupo, nunca para diseñar una cancha legislativa en la que competir hasta alcanzar el éxito personal y el exterminio del competidor.

Crear un Estado democrático debería suponer todo lo contrario. Supondría colaborar para que todos ganemos, para que nadie quede desamparado de los mínimos derechos humanos. Supondría buscar la igualdad de oportunidades para todos, y este es el verdadero corazón del asunto: la igualdad de oportunidades. Por contra, la globalización neoliberal nos ha impuesto un darwinismo social criminalizante, y son las élites poderosas las que se empeñan en que lo identifiquemos como la máxima expresión de libertad. Pero no es libertad… es una esclavitud. Las sacrosantas leyes del mercado suponen una determinante sociológica para la inmensa mayoría de la gente que nunca podrá dejar de ser pobre.

Organizar la convivencia democráticamente es un salto civilizado hacia adelante, pero imponer la competitividad como valor supremo desvirtúa el intento hasta hacerlo fracasar. Lo vemos cada día, en todos los lugares y en todos los aspectos de la vida…

…hoy, por ejemplo, nos hemos levantado en España con las ciudades empapeladas y con las radios y televisiones empantanadas con mensajes zalameros pidiendo el voto: ha comenzado otra campaña electoral. La segunda de 2015, y nos amenazan con más…

Es una campaña planteada como siempre, con desigualdad de oportunidades. Con unos partidos tradicionales muy visibles y otros prácticamente invisibles. Plantear plataformas mediáticas igualitarias para exponer ideologías, soluciones y métodos es impensable en este sistema. Lo que se hace es comprar un diseño estético de campaña, mercantilizar cuatro mensajes facilitos y repetirlos mientras quede dinero… Y para ganar hay que tener suficiente dinero. Y nada se presta a cambio de nada, no seamos ingenuos. La financiación de los partidos políticos en España ha sido el germen de una corrupción galopante… Y, por tanto, una causa de falseamiento democrático. Los que han gobernado ya tenían dueños a los que servir.

No existe la igualdad de oportunidades a la hora de exponer ideologías. No ganan las ideas per se, razonadamente digeridas, ni ganan las mayorías libres porque no hay libertad sin educación crítica (¡siempre la falta de educación!) Aquí ganan las ideas que placen al poder financiero. Son las que se convierten en las ideas mejor vendidas, las  más visibles… Y NO podemos esperar otra cosa en esta patética democracia formal.

Juan Correro. Lobo de mar

7 mayo, 2015

Estábamos en el pasillo de un hospital, y recuerdo que a Lobo de Mar se le iluminó la cara mientras contaba la pelea que tuvo con un atún en mitad del estrecho. Él ya estaba enfermo. Una mierda de cáncer intratable carcomía su cuerpo, y aún así había salido a navegar con sus sobrinos. Llegaron a Ceuta en el barquito, se comieron una paella en el Parque del Mediterráneo y a la vuelta lanzaron la potera sin muchas esperanzas. Decía que el bicho picó a las cinco de la tarde, y que eran las once y seguía peleando. Que cuando consiguieron subirlo a bordo se le clavó uno de los anzuelos en la pierna y mientras intentaba cortar aquello con unos alicates, el atún dio un último coletazo y saltó otra vez al agua…

Bueno —dijo—. Nos quedamos sin atún, pero cada uno, a su mane-ra, demostró que éramos capaces de conseguirlo. Un bicharraco con tanta vitalidad merecía vivir, tío.

Marina_del_Este

No hace mucho que nos conocíamos. Ellos —Lobo de Mar y su mujer— son amigos de mis hermanos. Y eso se percibe: hay personas con las que estableces corrientes de simpatía desde el primer momento y con ellos ocurrió así.

Recuerdo que su barquito estaba atracado en Marina del Este, cerca de Almuñecar, y a fuer de acompañar al grupo de amigos le fui conociendo. Era un cincuentón vital; alto, canoso, bien parecido, delgado y fornido. Corría, buceaba, visitaba diariamente el gimnasio. Llevaba una vida sana… Y hasta follaba todos los días, fanfarroneaba. Entusiasmado como un niño estaba con una aplicación de su móvil que le permitía identificar todas las estrellas del cielo…

Y se hacía muy duro oír a un hombre tan vital decir que los médicos no le daban esperanza, que lo único que le ofrecían era tiempo… y en esas circunstancias, cualquier tiempo siempre resulta escaso. Era muy difícil conversar de la muerte con un hombre al que aprecias… y el caso es que parecía que no existiera otro tema de conversación. Y se mostraba sorprendido y dolido… pero si yo he sido un tío sano toda mi vida, no he fumado, corría, buceaba, me cuidaba

Todos sabemos que la muerte nos acecha, pero nos dolía a todos que la suya tuviera fecha. Y le cuentas entonces tu experiencia… Fíjate en mi compi, desde que superó su cáncer no hacemos más planes que los inmediatos. Vivimos el día, sin pensar en el siguiente. Pero créeme, tío, no son palabras teóricas, es real: no hacemos planes. Vivimos a lo que salga…

Pero no creo que le sirviera de mucho. No sé… cuando hablamos por última vez habría dado cosas muy valiosas por ver feliz a Lobo de Mar.

No es difícil estar muerto, Milan —me dijo ese día—. Te lo digo de verdad. Lo malo es la espera

Hoy se te acabó el tiempo, compañero y sigo pensando lo mismo que tú…

…un bicharraco con tanta vitalidad merecía vivir, tío.

El ministro inglés que dimitió por una multa de tráfico

4 mayo, 2015

Si no recuerdo mal, la neurociencia explica cómo el cerebro humano crea expectativas posibles y está diseñado especialmente para percibir lo inesperado. Dicen que los sentidos de cada hombre proporcionan a las neuronas muchísima más información de la que somos conscientes (es una forma de explicar la capacidad del homo sapiens para tomar decisiones intuitivas, no basadas en conocimientos conscientes…), y que con esa enormidad de datos construimos las expectativas para los próximos minutos…

Es decir, en función de los datos que nos llegan del entorno, nos preparamos para lo que suponemos va a pasar y nos mantenemos alerta por si ocurre cualquier imprevisto. Dicho de otro modo, nuestro cerebro recibe mucha información del entorno y con ella decide si es seguro o si es posible el ataque inesperado de un depredador. Y ante esto último somos capaces de reaccionar con miedo cuando se fractura la expectativa creada… Esa reacción instantánea ante lo inesperado es una mejora evolutiva que nos ha permitido sobrevivir. Y todo esta explicación, que encaja para un cazador cromañón de hace cincuenta mil años, me ha servido hoy… He leído una noticia que me ha sorprendido.

PP_PSOE_Corruptos

Lo esperable no supone por tanto una señal de alerta… por eso ya ni nos inmutamos cuando un día aparece en los medios de comunicación otro político corrupto del PP o del PSOE contando billetes o fardando de lo fácil que es enriquecerse a costa del dinero de todos… La corrupción de buena parte de la casta política ya no supone una salvedad, es lo común y nos han acostumbrado de tal forma que lo asumimos como normal. No nos altera… por eso les seguimos votando una y otra vez, a pesar de las evidencias de corrupción de esa casta de sinvergüenzas. Y me duele porque tengo amigos en el PP y en PSOE que han dejado retazos de sí mismos y han trabajado en esos partidos honestamente durante mucho tiempo. Los militantes honestos no merecen esos partidos que desvirtúan la democracia.

Lo que nos distingue de un lobo que no es detectar un árbol caído, es percibirlo como algo inesperado y preguntarnos por qué se ha caído. Hoy he leído que un ministro inglés ha dimitido porque no pagó una multa de tráfico… Qué fracaso es percibir esto como una excepción

Estos británicos, tan raros como siempre…

¡Estos británicos, tan raros como siempre!

ELECCIONES EN EL PAÍS DE LOS BORREGOS

2 mayo, 2015

Sin desperdicio